Vacaciones en el sur (Patagonia Norte).
Azul: viaje de ida.
Verde: viaje de vuelta.
Total: 4300kms apróx.
Relatos breves de sucesos curiosos o divertidos desde el punto de vista de un sujeto apesadumbrado. Citas, frases, pensamientos, arrebatos, textos borradores y etcétera...
Araucarias en Primeros Pinos.
Me despierto y veo que mi gata Ulalume tiene un ojo fulero, como una mandarina o como si le hubieran exprimido una mandarina adentro, es lo mismo. La llevo a la veterinaria, antes de ir a trabajar, para que la revisen:
Con 15 años recién cumplidos, habiendo sido echado de mi casa por mi madre por no querer cortarme el pelo y con el recuerdo de la primaria hecha en un colegio de curas sobre mis espaldas, vi una cruz invertida que decía la palabra: "SLAYER", y quedé impresionado. La usaba un chico del barrio que andaba en skate. Automáticamente me vi atraído por ese símbolo, sin duda representaba la rebeldía que en mi imperaba y que, por otra parte, necesitaba para definirme, para marcar la diferencia de lo que me oprimía y a lo que yo resistía. El chico que usaba la cruz no tenía ni idea de la música que hacía Slayer, pero aceptó vendérmela. Acto seguido me propuse escuchar la música de esta banda, no podía usar ese nombre sin conocerlo...
En la presentación de su libro y con más brillo que los labios de Carlitos Tevez comiendo una grande de fugazeta con fainá, Muzzetta firmó los autógrafos a diestra y siniestra. Todo el evento fue muy grato para los presentes, se respiraba ánimo de fiesta y, finalmente, llegó el momento esperado durante años... sí, el momento en el que él firmaría los autógrafos... Diva, diosa, deidad, efigie, loba, heroína, estrella, turbina, titán, todos éstos adjetivos quedan chicos para describir la magnificencia del magnánimo...
Imperceptible...
¡G es un tipazo! Padre de familia, orgulloso de su hija y amante de su esposa, muy buen compañero de trabajo y excelente conversador. Escucha tanto black metal como tango y leyó a Bioy Casares como a Lovecraft, por citar algunos detalles. Entra en la cocina del laburo justo un segundo después de que yo hiciera una "maldad", un pequeño y casi imperceptible cambio. Sólo él podía darse cuenta... y lo hizo. Sin un segundo de demora exclamó: ¡¡¡Hijo de puta, invertiste la estampita del niño Jesús!!!